Época de balance, y como todos los años cerré una semanita para poder hacerlo con calma. Para empezar, el resultado más frívola: El blog. Este año nació este pedacito de chocolate agridulce, y me dio muchas alegrías, si bien lo descuidé un poco, es algo realmente importante en mi cabeza. El twitter y las redes sociales: conocí mucha gente, leí mucha gente, aprendí mucho, en el ámbito de los ceros y unos, fue un gran año.
Ahora vamos a lo profundo, lo personal.
Empezó como el culo el año, a nivel personal y familiar, que por suerte se fue estabilizando, y no fue por un tema mío, así que no voy a profundizar mucho.
Tuve unas grandes vacaciones en el norte del país, un viaje increíble, de crecimiento interior enorme, con compañeros de ruta que valen la pena, y lugares que llegan al corazón. Llegó del norte y al otro día recital de Catupecu, me gustó volver de esa manera a Baires.
El año siguió tranquilo hasta mayo, nace el blog, y cumplo años yo, lo que significa FIESTA. Y ahí cambiaron las cosas. Tuve toda la noche mis expectativas puestas en “O” pero al final de la noche alguien más que quebró la cabeza, y de ahí hasta este mismo momento, sigue yendo y viniendo por entre mis neuronas, pero esa es otra historia.
Dejando cumpleaños atrás, en los que la pase bien y otras no tanto, hasta septiembre la vida siguió rumbos más o menos normales. Hasta la llegada del Congreso de este año. Incomparable con las cuatro ediciones anteriores, este congreso dejó para mí y el resto de la gente que colaboró un crecimiento interior enorme. Por primera vez alguien nos deja una nota escrita para nosotros, agradeciendo y abriendo su corazón, dejándonos a todos con los ojos húmedos y el alma llena de paz y alegría.
El resto del año hubiese sido normal, pero me senté a pensar en mil cosas que me pasaban, y caí en la cuenta de que estoy enamorado, de la forma mas pura e inocente que puede haber, y desde noviembre mi vida viene así, como en una nube de pedos de colores.
Hasta ahí el resumen del año, ahora el balance:
POSITIVO, el balance da ese resultado. No termino con un superávit enorme, más bien mínimo, pero superávit al fin. En lo personal, un año de altibajos, que hace que uno se sienta vivo. En lo laboral… muchas alegrías, y muchos proyectos para el año que viene, así que (aunque económicamente vengo flojo) este año fue un buen año, que abre una puerta enorme para un 2010 de éxitos.
Cerré mi año musical y mi semana de balance con una Fiesta Clandestina, en la que tocó Onda Vaga, la banda que ganó mis oídos y mi gusto este año.
Así que pese a quien le pese: SOY FELIZ!
